Compartiendo Experiencias
Viernes, 11 de Julio de 2008
Al cierre de su tercera edición, no hay duda que e-STAS, el Symposium de las Tecnologías para la Acción Social, se ha convertido ya en un evento de referencia y obligada asistencia para personas e instituciones del mundo del desarrollo. Y por varias razones.
La primera, y a mi entender la más importante, por su horizontalidad. Mientras el mundo del desarrollo, la cooperación y la acción humanitaria se esfuerza en promover las llamadas multi-stakeholder partnerships (alianzas de interés multisectoriales, en su traducción aproximada), e-STAS ha conseguido reunir bajo el mismo techo al sector público, a la empresa y a las organizaciones sin ánimo de lucro y hacer que se hablen las unas a las otras en el mismo lenguaje.
La segunda, por su verticalidad: e-STAS está dibujando, sin levantar el lápiz del papel, esa difícil línea que va de la teoría a la práctica, de la reflexión a la resolución de los problemas del día a día, de los ambiciosos objetivos de las grandes organizaciones a los también insalvables pequeños problemas de las más menudas.
La tercera, por su alcance internacional. Pensada desde lo local, e-STAS reúne, edición tras edición, a actores de relevancia mundial, a los que llevamos siguiendo hace años, y los sienta a nuestra mesa. En sentido estricto: la red de e-STAS se desovilla en las sesiones programadas, pero se teje en riquísimos intercambios que tienen lugar cuando las grabadoras se apagan, de un modo totalmente informal y de tú a tú, pero perfectamente propiciado por el entorno.
La cuarta edición de e-STAS afrontará, sin duda alguna, dos importantísimos retos. El primero, corregir el desfase de haberse adelantado a los tiempos. La revolución de la Sociedad de la Información ha cogido con el pie cambiado a ciudadanía, empresas y gobiernos. Animar a participar a los rezagados (la mayoría) puede que sea tan o más importante que el evento en sí mismo, y un evento como e-STAS puede – y debería –devenir un inexcusable punto de encuentro tanto a nivel hispanoamericano como europeo. El segundo reto es si el intercambio de conocimientos (de conocimientos, de personas) puede reconducirse hacia la acción, hacia la creación de opinión y de agenda que sirva de consensuada hoja de ruta para el corto y el medio plazo. Encontrarse todos para trabajar: dos retos nada desdeñables, pero no imposibles.
Ismael Peña Lopez








